jueves, 10 de febrero de 2011

Exámenes de septiembre

Nuestra consellera d'ensenyament, Irene Rigau, está pensando en reinstaurar los exámenes de septiembre.
Ding dong. MENUDA CAMPANADA!

Esto va a dar que hablar, ya lo creo. Tanto en la comunidad educativa como fuera de ella.

De un lado provocará que el curso comience más tarde, ya que si en la primera semana de septiembre se realizan exámenes, no se pueden empezar las clases en la segunda, o no se debería.

Por otra parte, el nivel de exigencia por parte de los padres a sus retoños va a aumentar, pues más de un padre y una madre no quieren tener el verano liado con exámenes a la vista.

No me quiero olvidar de los alumnos que aprueban todo en junio. Van a tener la tranquilidad de no tener que examinarse en septiembre mientras los "malos alumnos" de la clase sí van a tener que hacerlo. Esto va a provocar que algunas personas se puedan tomar las cosas un poco más en serio, generando cierta cultura del esfuerzo que en estos últimos años se ha perdido u olvidado. Porque el esfuerzo es importante, ya lo creo, en la vida sin esfuerzo pocas cosas se consiguen. Y ya va siendo hora de que este mensaje cale de una vez en la conciencia de los adolescentes digitales.

¿Estoy a favor de los exámenes de septiembre? Pues depende. De nada servirán si continuamos con el sistema en el cual la gente promociona de curso con un elevado número de materias suspendidas. Ha de quedar claro entre el alumnado y las familias que los exámenes son algo serio y que si no se aprueban no se pasa de curso.

En fin, no se trata de dar más oportunidades, sino de generar concienciación entre el alumnado. Es decir, que las oportunidades son para aprovecharlas. Hay que evitar de una vez por todas que el alumno apruebe, o se le apruebe,  la ESO sin esfuerzo y que luego sufra en el bachillerato puesto que el rango de exigencia es mucho más elevado y el alumno, al no estar convenientemente entrenado, no está adecuado a ese nivel. Con ello podremos disminuir situaciones de estréss emocional desmesurado que hoy en día abundan ante exámenes y entregas de trabajos. Estudiar es un trabajo, una ocupación seria, que exige concentración, esfuerzo y constancia. Y hay que introducir esas ideas en la ESO. Pero siempre de la mano de los padres y madres. Si ellos no están encima de sus hijos, los profesores poco podemos hacer. De esta manera, y siempre en mi humilde opinión, se podría empezar a generar soluciones para aliviar el traspaso al bachillerato. En definitiva entre todos y todas, crear buenos alumnos y excelentes personas.

Otro día hablaremos del famoso "fracaso escolar". Hay que ponerse manos a la obra y empezar a ser conscientes de a qué nos enfrentarmos.Porque de lo contrario, en pocos años nos podemos encontrar con situaciones como las que vemos en el video (modo irónico ON).



¿Y vosotros que pensais?


Sed felices

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