lunes, 22 de octubre de 2012

Creencias limitadoras II.

"No dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo."

Como ya hemos dicho en más de una ocasión las creencias limitadoras son aquellas que incorporamos a nuestra mente en la infancia y que han sido inculcadas de forma generalmente involuntaria por nuestros padres o por nuestros seres queridos y amigos más cercanos.

Una de las labores más importantes del coaching es la de ayudar a nuestros coachees a detectar cuáles son las creencias limitadoras que no les dejan desarrollar todo su potencial. De esta forma, cuando las descubren pueden sustituirlas por otro credo que es mucho más importante, porque puede ser formulado en positivo, y sobre todo porque es propio. No ha sido proporcionado por nadie. No ha sido impuesto. Por ello vale su peso en oro.

Es fundamental que el coach no condicione en modo alguno a su coachee y le ayude a rebuscar en su interior, acompañándole, pero no proporcionándole las soluciones. Un buen coach no aporta soluciones, un buen coach deja que su coachee sea quien las visualice. Ilumina el camino pero no indica por donde ir.

Fijaros en esta escena de "En busca de la felicidad". Es un ejemplo magnífico de creencia limitadora. El padre que, sin ninguna intención predeterminada, condiciona a su hijo. Afortunadamente cuando se da cuenta, rectifica y dota a su hijo de la seguridad que todo padre debe proporcionar a su prole.

Las creencias limitadoras están en tu interior, y en el de todos nosotros. Todos tenemos alguna, pero que nos las creamos a pie juntillas no implica que sean ciertas. Ni mucho menos. Pregúntale a tu coach qué puedes hacer para cambiarlas por creencias potenciadoras y él te ayudará a encontrar soluciones. Pero recuerda, no te las dará. Cada coachee es un mundo y en cada mundo hay muchas soluciones por encontrar.



Y tú, ¿qué haces ahí expectante? ¿Qué te parece todo esto?

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